Después de unos minutos de búsqueda, Carlos regresó con un libro en la mano.
Con el solucionario en mano, Alejandro comenzó a trabajar con ahínco. Día y noche, repasaba los ejercicios, leía los análisis de textos y estudiaba las respuestas. A medida que avanzaba en sus estudios, su confianza crecía. Después de unos minutos de búsqueda, Carlos regresó
— ¿Qué pasa, tío? Pareces preocupado — le dijo Carlos. Después de unos minutos de búsqueda